Rafael Cardona

—¿Conoce usted algún engañabobos?

—No me vaya a contestar con  aquello del “Wonderbra”, porque es un chiste muy malo y muy viejo. Me refiero a la política.

Durante los últimos 12 años, por lo menos, Andrés Manuel ha dividido a sus seguidores en dos clases de bobos.

Quienes creen en él a ciegas y quienes comulgan, también con ceguera, con sus frases felices, como si fueran indicios reales de políticas públicas o decisiones viables. La mitad son puro cuento.

Y un ejemplo de todo esto es la polvareda alzada con motivo de la destrucción (echar abajo lo construido, hasta ahora), del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y la patraña de utilizar un aeródromo lejano (Santa Lucía) y sin conectividad, para la terminal aérea del siglo XXI.

Cuando Andrés Manuel, de veras quiso impedir el aeropuerto,  lanzó las hordas con machetes sobre la Ciudad de México, y le tumbó el proyecto a Vicente Fox, cuya debilidad se mostró a cada paso. Ahora no hizo tal, pero a periodicazos espantó a quien se dejó espantar.

Hoy los bobos ven desvanecerse una fake amenaza.

Experto en agitar el avispero, ha hablado —por ejemplo—contra la corrupción  como si sus colaboradores y él mismo fueran inmunes a ese virus.  No es verdad. Es un evangelio apócrifo.

Los muchos años de resistencia civil, de agitación, de “lucha social”, fueron financiados con dinero público. A veces del gobierno federal, a veces de los capitalinos.

De estos financiamientos ocultos mucho podrían decir, pero no lo hacen, Cárdenas, Rosario Robles (la única quien ha hablado de las despensas distribuidas en favor del movimiento cuando fue jefa de Gobierno, es verdad); Marcelo Ebrard (desde los tiempos de Manuel Camacho); ya no se diga Alejandro Encinas quien dotó de infraestructura el plantón del Zócalo – Reforma en el 2006, y hasta Alejandra Barrales desde la Asamblea, quien también le repartió sus centavitos.

Si quisieran, también podrían “hablar” los archivos de la Secretaría de Gobernación.

Pero hoy, en plena campaña, Andrés Manuel les hace la faena a los oligarcas sin oligarquía.  Los empresarios del CMN le ponen un tapete rojo y él los visita con un pañuelito o una banderita blancos.

Todos se olvidan de las evidencias y los agravios (o simulan olvidar en  nombre de la conveniencia y el padre y el hijo), y le extienden los brazos.

—Si no me dices Maduro, no te digo ladrón.

Y colgada del palillo, la muleta del aeropuerto es suficiente para olvidarse de todo lo demás. Y los plutócratas sin plutocracia, aplauden y celebran.

El éxito de la reunión no ha sido este o aquel compromisos: el triunfo ha sido recibirlo como presidente electo (como Peña a Trump cuando era candidato), sin nadie para contradecirlo. Estos empresarios (antes dignos, ofendidos y rejegos) se brincaron las elecciones y adelantaron la toma de posesión. Y como si no se dieran cuenta.

Por segunda vez y con el mismo tema (antes fue la revisión de los contratos), Juan Pablo Castañón embiste franco y pastueño, y Andrés lo mete en vereda.

(Crónica).- “…El candidato por la coalición Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador, dijo a empresarios que el proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) es viable y conveniente, aseguró Juan Pablo Castañón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE).

“En conferencia en la que presentó seis propuestas y 14 preguntas dirigidas a los candidatos presidenciales, Castañón platicó que el encuentro que sostuvo López Obrador con los miembros del Consejo Mexicano de Negocios (CMN) el martes pasado fue cordial y en él se abordó la necesidad de tener el NAIM, hecho que enriquece la visión de un México moderno.

“En la discusión y en el diálogo, el día de ayer, y ya desde hace semanas, encontramos una postura de Andrés Manuel López Obrador de que es viable y es conveniente el Aeropuerto de la Ciudad de México.

“Que veamos cómo lo podemos financiar.

“Y eso me parece que enriquece la visión de un México moderno, un México con futuro y un México que genere opciones, que requiere productividad y competitividad a través de instalaciones logísticas”.

LARREA

A quien no le convino nada salir de su permanente discreción ha sido a Germán Larrea: Andrés Manuel lo ha llamado ecocida, contaminador de ríos, cómplice de fraude electoral, mafioso del poder, rapaz, ratero y cuanto Dios quiera. Y él, calladito, hasta le ofrece la “mano franca”.

Y por si fuera poco AML le lleva al Senado a su archienemigo Napoleón Gómez Urrutia (pronto los veremos, hipócritas, tomando juntos el café), protegido por los canadienses dueños de buena parte del “soberano” subsuelo mexicano.

Gómez Urrutia acusó a Germán Larrea y al gobierno de Fox de “homicidio industrial” cuando se derrumbó la mina de Pasta de Conchos, en Coahuila, por falta de medidas de previsión. En ese tiempo Humberto  Moreira y Napito cantaban a coro el responso por  los mineros muertos. Luego ambos se fueron al exilio.

Pero eso es pecado menor, ahora todos bailan la canción del engañabobos, con música de Chico Ché…