Será necesario darle seguimiento a los nombramientos.

Pero al margen de ellos, dé usted por sentado: el Congreso de la Unión será la arena política donde se definirán muchas cosas para las elecciones de 2017 y rumbo a la sucesión presidencial de 2018.

Las decisiones las tienen el presidente Enrique Peña, en acuerdo con el coordinador priísta en el Senado de la República, Emilio Gamboa, y el dirigente panista Ricardo Anaya en la Cámara de Diputados.

En Acción Nacional (PAN) la suerte parece echada.

Anaya ha descartado muchos prospectos y de momento analiza dos nombres por encima de otros, Marko Cortés y Gustavo Madero para conducir los trabajos parlamentarios en San Lázaro.

Los dos tienen una característica, son contrarios a Felipe Calderón y su grupo, y cuentan con elementos a favor y en contra.

Marko Cortés, coordinador de los diputados federales azules, ha jugado contra Luisa María Calderón en Michoacán –a pesar de cederle la candidatura- y por ende no se le considera cercano al ala del ex presidente.

Por su parte, Gustavo Madero dio la batalla para quitar la tutela calderonista al PAN y gracias a ello fueron posibles muchas cosas: tener el control de la nomenklatura, dejar fuera a Margarita Zavala de Calderón, imponer a Ricardo Anaya e independizar a la fracción panista.

En consecuencia, los dos pueden ser buenos aliados Anaya para marginar a otros grupos –el caldeornista para cerrar el paso a Margarita Zavala o a Rafael Moreno Valle, con estrella propia- y desbrozar el camino al actual jefe del partido.

CORTÉS ES FAVORITO SOBRE MADERO

 Quien resulte –y Marko Cortés es mano- tendrá otras encomiendas.

Si la meta es desprestigiar más al gobierno de Enrique Peña a partir de la moralidad pública, deberán impulsarse normas y acciones legislativas para allanar la ruta al PAN y a Ricardo Anaya hacia el 2018.

La labor completa hubiese sido tener el control del Senado de la República, pero el calendario tiene predestinada la presidencia de ese cuerpo colectivo para el Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Será el contrapeso al PAN.

Enrique Peña y Emilio Gamboa tienen para escoger.

El primero en la lista es Enrique Burgos, ex gobernador de Querétaro, hábil negociador, constitucionalista y de gran oficio parlamentario, lo cual le da carácter para tratar con las demás fuerzas.

Atrás de él analizan a los senadores Arturo Zamora, Hilda Flores,Ernesto Gándara, Graciela Ortiz y hasta el verde Pablo Escudero.

ABERRACIONES Y DERROTAS DEL PRI

1.- Sólo ellos saben si hablaron del próximo presidente senatorial, dada su trascendencia en año preelectoral.

Enrique Ochoa estuvo con los senadores y escuchó críticas, en especial la necesidad de acercar la cúpula priísta a la base y reorganizar toda la estructura sin engaños ni simulaciones.

Además, Emilio Gamboa recibió la promesa de repetir este tipo de encuentros al menos mensualmente para aprovechar el liderazgo de los senadores en sus respectivas entidades.
Y 2.- Peña y Ochoa tienen mucho para la reflexión.
En febrero el gobierno daba por seguros cuatro estados hoy perdidos: Quintana Roo, Durango, Tamaulipas y Chihuahua.

Los perdieron.

¿Por qué?

Por postulaciones asignadas lejos de la militancia, de la carrera partidista, de la cercanía con la gente y, sobre todo, de compromiso con la transparencia como reclamo nacional.

En 2017 no pueden incurrir en aberraciones similares en estado de México, Nayarit y Coahuila.