Estamos a la mitad de 2016 y por tanto a la mitad del tiempo para una de las elecciones más importantes que tendrá México en los últimos tiempos: la del Estado de México.

El Edomex, es el estado que tiene los municipios más densamente poblados, no sólo del país, sino del mundo y por tanto es el objetivo primordial de los partidos políticos, es la joya de la corona pues.

Y si el Edomex es el estado más poblado del país, Ecatepec es uno de los municipios más poblados del Estado de México y cobra relevancia porque de ahí es el gobernador Eruviel Ávila Villegas quien por ese sólo hecho se convierte en un presidenciable.

De mil maneras Eruviel Ávila Villegas ha alzado la mano para decirle a los grupos de poder económico, como el Grupo Atlacomulco que él es un buen prospecto para 2018, cuando los mexicanos renovemos al gobierno de la república.

Sin embargo, hay una forma que cuenta más que las mil que ha utilizado Eruviel Ávila para decir “esta boca es mía” y esa es la coordinación con los Pinos para lanzar el próximo año a un candidato del PRI, consensuado y apoyado por todos los sectores y la militancia del Estado de México.

Es una certeza matemática que perdiendo esta Entidad, el PRI estaría en una gran desventaja para la presidencial de 2016, porque perdieron Veracruz, Puebla, Guanajuato, el Distrito Federal y Michoacán que suman una buena cantidad de votos para la elección de 2018.

Así que es importante, imprescindible que las fuerzas políticas en el Estado de México, tomen un rumbo ordenado y una coordinación absoluta con un candidato fuerte que no sea cuestionado por ningún sector y que esté más que listo, en diciembre de este año.

Luego, el siguiente paso es hacerle caso al Presidente Nacional del PRI Enrique Ochoa Reza cuya generación es la que, con toda seguridad, renovará al partido extirpándole el tumor de la corrupción, la prepotencia y las mañas de las generaciones anteriores.

Por eso el candidato del Edomex, debe ser exactamente un dechado de pureza, sangre joven, nueva, ajena al jurásico atávico del partido que lo dañó y lo hizo perder el rumbo de la justicia social.

Es cierto además, que el objetivo del PAN, como de MORENA y el PRD, es un candidato fuerte para el Estado de México y no necesariamente tiene que salir de las filas de dichos partidos, incluso puede ser un priísta agraviado, por eso el tricolor debe cuidar mucho la unidad.

Es claro que, cual zopilotes, los partidos políticos buscan una división interna del PRI para alcanzar a un militante despistado que quiera hacerles el favor y vaya de candidato en contra del PRI, como esperaban la salida de Eruviel Ávila, entonces presidente Municipal de Ecatepec en la elección de 2011.

Esa lección debieron aprenderla bien los priístas mexiquenses con Enrique Peña Nieto a la cabeza, él sacrificó a su pariente Alfredo del Mazo para garantizar la unidad del PRI entorno a un candidato fuerte como Eruviel y eso debe ponderarse al elegir candidato para 2017.

Cierto estoy que así será porque los intereses son a futuro, exactamente un año después…