OAXACA, Oax.- Un total de mil 300 óleos, 465 obras gráficas, como litografías y mixografías, 350 dibujos, 20 murales y un vitral, conforman el legado del muralista Rufino Tamayo, quien falleció el 24 de junio de 1991.

A 27 años de su muerte, su legado sigue vivo en la memoria colectiva de nuestra sociedad.

Rufino del Carmen Arellanes Tamayo fue un pintor, dibujante y muralista que nació el 25 de agosto de 1899 en Tlaxiaco, Oaxaca; en su quehacer artístico dedicó más de 20 piezas a su esposa Olga Tamayo.

El pintor, quien revolucionó el arte mexicano, siempre se mostró orgulloso de su nacionalidad, “mi sentimiento es mexicano, mi color es mexicano, mis formas son mexicanas, pero mi concepto es una mezcla”, expresaría en su momento.

“Ser mexicano, nutrirme en la tradición de mi tierra, pero al mismo tiempo recibir del mundo y dar al mundo cuanto pueda: este es mi credo de mexicano internacional”, añadiría.

De acuerdo con Juan Carlos Pereda, subdirector de Curaduría del Museo Tamayo Arte Contemporáneo, se trata de “un pintor lleno de talento, imaginación, con un espíritu de invención que había convertido lo suyo, lo propio, lo natural, lo que le perteneció, siempre en una virtud para mostrársela a los demás”.

Tamayo, falleció el 24 de junio de 1991 en la Ciudad de México y recibió numerosos reconocimientos.

Quadratín