La nueva cruzada del gobierno del presidente Enrique Peña, esta vez contra la corrupción, cifrada y definida por el conjunto jurídico del Sistema Nacional y las leyes, las muchas leyes, recientemente promulgadas, tiene como evidente complemento las controversias constitucionales para abatir (en cualquier sentido de la palara) las fiscalías protectoras de los gobernadores salientes quienes entre el escándalo y la impunidad buscan protegerse a perpetuidad.

 

Pero el sistema anticorrupción está lejos de ser únicamente la respuesta a un reclamo social. Tardía, si se quiere, pero respuesta al fin. El SNAC (si se me permite llamarlo así) es, además de todo, una herramienta política con la cual el Partido Revolucionario Institucional pretende ofrecer algo distinto a los electores. Si lo va a lograr o no, es cosa del tiempo y la insistencia o inteligencia como se vayan presentando las cosas.

 

Por lo pronto ya se ha dado un primer paso: la controversia constitucional contra los gobernadores implica despojarlos del manto protector de quien  ha interpuesto tan extremo recurso ante el magno tribunal, pero también impedirles el cobijo de su partido.

 

Y en ese sentido se debe interpretar la insistencia del presidente del CEN priista, Enrique Ochoa, quien urge a la Suprema Corte de Justicia de la Nación –a través del grupo político de sus senadores–, a acelerar los asuntos relacionados con esa querella.

 

“(EF).- El PRI, a través del Senado, pedirá formalmente a la Suprema Corte de Justicia de la Nación dé celeridad a la resolución de las acciones de inconstitucionalidad promovidas por la PGR contra reformas que contradicen el sistema anticorrupción y que fueron impulsadas por los mandatarios priistas de Veracruz, Chihuahua y Quintana Roo, informó el presidente del partido, Enrique Ochoa.

 

“Así, todos juntos, trabajaremos para erradicar los abusos de quienes no cumplen con la ley, de quienes dañan la reputación de millones de servidores públicos que, en efecto, se desempeñan con honestidad”, indicó Ochoa Reza luego de reunirse con el coordinador de los senadores priistas, Emilio Gamboa.

 

El pasado 11 de julio, el vocero presidencial, Eduardo Sánchez informó que la Procuraduría General de la República (PGR) había promovido acciones de inconstitucional contra las reformas impulsadas en esos estados.

 

“En los hechos, dichas reformas permitirían a Javier Duarte de Veracruz, a César Duarte de Chihuahua y a Roberto Borge de Quintana Roo crear un sistema anticorrupción estatal a modo.

 

“El argumento del gobierno federal para promover la acción de inconstitucionalidad fue que los gobiernos estatales no tenían facultades para crear este tipo de sistemas antes de que se publicaran las leyes generales anticorrupción y tampoco podían hacer nombramientos de funcionarios de la materia.

 

“Para garantizar una resolución pronta a esos temas, el presidente del PRI se reunió con el coordinador de la bancada del tricolor en el Senado, Emilio Gamboa, y ahí le entregó el escrito que invoca el artículo 94 constitucional, según el cual, las acciones de inconstitucionalidad “se substanciarán y resolverán de manera prioritaria cuando alguna de las Cámaras del Congreso, a través de su presidente, o el Ejecutivo Federal, por conducto del consejero jurídico del gobierno, justifique la urgencia atendiendo al interés social o al orden público, en los términos de lo dispuesto por las leyes reglamentarias”.

 

“Debemos todos actuar para acreditar a la política y al servicio público. Para ello, es fundamental la transparencia y un sentido de ética en el ejercicio del poder. El país lo demanda, la sociedad lo exige, los partidos todos, debemos ser consecuentes con ese esfuerzo nacional”, indicó Enrique Ochoa en conferencia de prensa posterior a su encuentro con Gamboa”.

 

Obviamente esta petición tiene un equivalente en la realidad: no ha atendido el PRI la voz de expulsión de los ya dichos gobernadores, pero en los hechos su aislamiento (y enjuiciamiento) equivale al abandono.

 

Y del abandono a la orfandad, no hay mucha distancia real.

 

–¿Y usted cómo se llama, señor gobernador?

 

–Me llamo “Expósito”, para servir a usted.

 

MICCIÓN CORRECTA

 

Leo este letrero cuidadosamente escrito y colocado sobre un  urinario cuya limpieza habría sido envidia de Duchamp:

 

“Se ruega atentamente a los usuarios de ese sanitarlo que no se orinen en el piso”

 

La franqueza de la petición escandalizó a los administradores quienes de inmediato ordenaron cambiar el preventivo mensaje.

 

Y pusieron este otro:

 

“Compañero, te agradecemos que sigas haciendo correcto uso de este servicio, por el bien de todos”.

 

SORPRESA

 

Quienes imaginaron una salvadora división entre los Republicanos para frenar a Trump, se encuentran ahora cara a cara con los conflictos horribles entre los Demócratas.

 

La renuncia de Debbie Wasserman Schultz, presidenta del partido, sea cuando sea, no es una buena noticia, ni siquiera con la actitud de Bernie Sanders en  favor de la señora Clinton. No son buenos auspicios.

 

El repugnante mechudo ha dado un paso más. Eso dicen las encuestas, les creamos o no.

 

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