RAFAEL CARDONA

Si quitamos las 72 horas previas a la jornada electoral, para cuyo lento transcurso se ha decidido impedir toda propaganda, dar por terminadas las fragorosas campañas de este indigerible periodo y enviar a los ciudadanos a un mundo silencioso y reflexivo antes de sufragar, estamos a menos de un mes de conocer el futuro rumbo del país.

Si para John Reed diez días conmovieron al mundo, estas 28 jornadas nuestras serán el preludio de una marejada como México no ha conocido otra, excepto, quizá, la victoria de Francisco I. Madero, cuyo fin desgraciado todos conocemos.

Como nunca antes en este incipiente siglo, ni en ninguna de las elecciones posrevolucionarias, ni siquiera en el 2000, cuando impelidos por fuerzas foráneas y traiciones internas, decidimos entregarle el Poder Ejecutivo a un merolico de feria y después a un inepto de tomo y lomo, para luego conocer un fracasado retorno de los priistas; en esta ocasión México sí tendrá un rumbo diferente.

No importa quién gane, las cosas nunca volverán a ser iguales porque faltará la pieza mayor del engranaje histórico político nacional.

No será un cambio de régimen, será el implante nacional de un nuevo ADN cuya fortaleza genética se expresó a lo largo del tiempo a través del PNR-PRM-PRI. Después de esta elección —si pierde—, el PRI (sin candidato propio) podría llegar a la verdadera extinción. Si tal no ocurriera no se podría hablar de dinosaurios. El destino de los grandes saurios prehistóricos, fue extinguirse. No velar el sueño de alguien.

México será diferente, pero eso no es sinónimo de mejor. Distinto no siempre es superior. Y eso es un miedo aplazado.

Sea como sea la actual manifestación, ni en los tiempos de la llamada “guerra sucia”, ha habido una abierta exhibición de temores de clase como en esta ocasión.

Si en la elección del 2006 Andrés Manuel fue bautizado como “un peligro para México”, la exactitud o falsedad de esa afirmación  definitoria  no tendría por qué haber cambiado. Si lo fue en el 2006 lo sería también ahora y quizá en grado superlativo, pues el rencor y la venganza hacen de cualquiera un  potencial Conde de Montecristo.

Las cuentas pendientes no se pueden quedar en suspenso toda la vida y si AML no es un hombre vengativo, sus compañeros de viaje lo son en grado superlativo.

Baste nada más recordar la clarinada de ­Taibo II, para quien mandar a la chingada a medio mundo es la fórmula política infalible para ejercer el poder. Ese remoto destino y las expropiaciones o el Cerro de las Campanas son sus propuestas y su credo.

Y mientras forme parte del círculo selecto, sus palabras se deben tomar en serio.

En este sentido, en los temores de clase, hemos visto, como en ninguna otra ocasión, desplegados, manifiestos, llamadas de atención, advertencias (“¡ASÍ NO!”) cartas y movimientos párvulos (Conciencia. Mx) y después… un arrepentimiento casi reverencial ante la propia osadía y llamadas de atención desde Los Pinos a los empresarios para no entrometerse en la contienda electoral, reconvención con la cual, la Casa Presidencial se mete de lleno.

Todo un caso.

Andrés Manuel les ha dicho de todo, hasta del mal por cuyo avance se van a morir y los empresarios se han  aguantado los insultos, las acusaciones de fraude, tráfico de influencias, robo, despojo, rapacidad, deslealtad y cuanto hay.

Y cuando han querido alzar la cabeza les han soltado varios soplamocos. Uno de ellos desde Los Pinos;
el otro desde el Instituto Electoral.

Veamos esta publicación de Forbes:

“…Aquí un recuento de los empresarios que se han pronunciado o han invitado a sus trabajadores a
razonar su voto, y que han hablado sobre las
consecuencias de votar por un gobierno populista:

Herdez.- El pasado 27 de mayo, la compañía de
alimentos procesados y helados advirtió a sus
trabajadores que deben prepararse ante una posible crisis económica en el país, derivado de las
elecciones presidenciales…

“…Una de las épocas que más nos perjudicó como empresa y en general a todos los mexicanos fue la que vivimos en épocas de los presidentes Luis
Echeverría y José López Portillo”, dice una carta que circula en internet y fue presuntamente firmada por Héctor Hernández Pons, presidente de la compañía mexicana.

“Vasconia.- De igual manera, se publicó un video en redes sociales en el que José Ramón Elizondo, presidente de la empresa, invitó a ejercer el voto de manera razonada y habló sobre las consecuencias de que gane un gobierno populista.

“Todos estamos muy enojados con nuestros políticos, por la corrupción, la impunidad, inseguridad, malos servicios y la falta de oportunidades, y todo ello puede llegar a nublar nuestro juicio y llevarnos a tomar un camino populista que resulta muy atractivo para mucha gente, pero que ha probado ser equivocado y ha afectado a la población, especialmente a la más desprotegida”, afirmó el ejecutivo.

“Femsa.- José Antonio El Diablo Fernández Carbajal, presidente de Fomento Mexicano (Femsa), criticó las medidas populistas de gobiernos pasados que llevaron a México hacia crisis económicas.

“Las políticas populistas de Luis Echeverría y José López Portillo, que consistían en una mayor participación de la economía (…) generaron un terrible aumento del déficit fiscal y una multiplicación de la deuda del país. Los efectos fueron catastróficos”, detalló el directivo en un video en el que la empresa recuerda a Eugenio Garza Lagüera, quien se encargó de la compañía durante 40 años”.

“Finsa.- Sergio Argüelles González, presidente de la compañía que vende tableros, resinas, melaminas y chapas, llamó a razonar el voto.

“El cambio que se requiere para hacer un país más transparente es responsabilidad de todos… Yo quiero invitarlos a que el próximo 1 de julio ejerzan su derecho a votar de manera libre y responsable y como
ciudadanos comprometidos se informen y analicen profundamente su decisión. Hagan un análisis objetivo de los avances que hemos tenido como nación en temas económicos, democráticos y de apertura comercial”,
dijo en un video.

“Es la mejor oportunidad que tenemos de preservar el sistema económico que nos permite emplearlos”, informó la empresa, de acuerdo con lo citado por la agencia internacional.

“Posterior a esto, ofreció en un comunicado una postura detallando que El Palacio de Hierro es una de las empresas que se sumó al movimiento llamado CONCIENCIA. MX”.

Y después, quien ha colocado al Palacio de Hierro en el camino al Palacio Nacional, se ablandó. Para usar términos taurinos tan conocidos por él: blandeó en la vara:

“…En ningún momento se influye en el voto, ni se presentan propuestas a favor o en contra de algún Partido o Candidato. El Palacio de Hierro reafirma su absoluto respeto a las preferencias políticas individuales y el derecho al voto libre y secreto, y niega rotundamente cualquier actividad proselitista”, citó en su documento.

Pero hubo más, aun cuando al final hubo menos.

“(Forbes).- La minorista Chedraui puso en las áreas de descanso de sus empleados carteles con las preguntas: ¿Qué es la democracia? y ¿Qué es el populismo? Al mismo tiempo, la empresa señala que Cuba y Venezuela son los únicos países de la región que no tienen elecciones libres y democráticas”.

A todo esto, el vocero presidencial, Eduardo
Sánchez, salió como árbitro con tarjeta amarilla:

(Proceso).- “El voto es libre y secreto”, respondió la Presidencia de la República ante los exhortos que
grupos empresariales han hecho a sus trabajadores para no votar por Andrés Manuel López Obrador, candidato de la coalición Juntos Haremos Historia.

“La ley electoral es muy clara y tenemos que ser todos muy respetuosos. El voto es libre y secreto”, aseguró el vocero presidencial, Eduardo Sánchez, en
conferencia de prensa”.

Y como remate, Lorenzo Córdova desde el Consejo del INE, dijo:

“…Si un empleador condiciona las fuente de trabajo a cambio del sentido del voto… está violando la ley y cometiendo un delito…”

Y al mismo tiempo conminó a la clase empresarial a no enturbiar las elecciones con sus proclamas, arengas, llamados o razonamientos…

El arroz ya se coció y tiene muchos cocineros.