Por Eleazar Flores

A PERSIGNARSE- Que Dios nos agarre confesados es el clamor mayoritario tras el tercer debate, en el que revelaciones del panista amarillo Ricardo Anaya desnudaron la honradez del peje al descubrir que la construcción de los segundos pisos se adjudicó directamente por AMLO.

Éste evade al asegurar que todo fue en orden pero de la adjudicación directa nada dice y los chicos de la prensa que cubren su campaña jamás presionan y se van con la versión pejiana.

Este tema de los segundos pisos tiene mucha hebra enredada, y en el que está involucrada la candidata morena a la jefatura de gobierno Claudia Scheinbaum, funcionaria capitalina en tiempo del tabasqueño y quien tuvo la instrucción directa de clasificar todo lo relacionado a los segundos pisos como confidencial y no poder revelar nada antes de 15 años.

En el debate salió a colación el nombre del empresario José Manuel Rioboó, “favorito de Andrés Manuel” diría en el evento Ricardo Anaya, El tal Rioboó participó en la licitación para construir parte del nuevo aeropuerto en Texcoco, no logró entrar, se reunió con AMLO y ahora lo aconseja  oponerse al nuevo aeropuerto. Gran “convicción” del empresario.

DEBATE-. A propósito del debate celebrado ayer en Yucatán, el tercero fue “el vencido”, dado que se superó el agarrotamiento del primero y el protagonismo de una conductora en el segundo, que aunado a las desafortunadas intervenciones de la sociedad civil por que algunos interventores leían con dificultad sus preguntas, “ayudaron” a empeorar el ejercicio en su conjunto.

Los conductores de ayer se desempeñaron con propiedad, sin vacilaciones, seguros y asumiendo su papel de “coordinadores del orden”, dijo un conspicuo observador político.  Para no herir susceptibilidades, los tres estuvieron en su nivel, la dama y los caballeros. Su cultura fue la que les permitió un desenvolvimiento adecuado, Puig, Cursio y la periodista.

LOS CANDIDATOS-. En la entrega de ayer le decía que tres de los cuatro candidatos, de acuerdo al marco jurídico actual, eran “presuntos delincuentes” y ayer pudo haberse dicho “aún hay más”, pues al peje le descubrieron nexos empresariales con sus incondicionales y a Anaya y Meade se les ratificaron temas ventilados con anterioridad.

De lo poco rescatable, corrió claramente a cargo del bronco Jaime Rodríguez Calderón cuando dijo que “hay que volver a darle lugar al maestro, al maestro que trabaja hay que respetarlo, no al sindicato”, pidiendo el concurso de los padres de familia. De acuerdo pues hoy los alumnos son intocables ya que si el maestro les exige, los padres amenazan incluso con quejarse ante la CNDH.

AMLO ratificó cancelar la reforma educativa, casi nada.