RAÚL CASTELLANOS

Para Oswaldo García, lo mejor sería que la campaña por la Presidencia Municipal de Oaxaca de Juárez hubiera iniciado y terminado con su evento de arranque en la Plaza de la Danza. Su incapacidad para articular una propuesta para el futuro de la ciudad lo tiene aferrado a la única certeza de su candidatura: colgarse de la popularidad de López Obrador y el partido que lo arropa.

Hace sentido su apuesta. Mientras menos tenga que ver de frente a los ciudadanos, menos se recordará que forma parte de la mafia de Gabino Cué que hundió a Oaxaca en la pobreza y la desesperanza. Escondido en las siglas de Morena, le apuesta al olvido de la población y pretende traer de regreso al grupo político que ya mostró su frivolidad para con los problemas de nuestra entidad y su incapacidad estructural para resolverlos.

Lo que la capital de nuestro estado necesita es el contraste de trayectorias, ideas y proyectos. Los capitalinos son personas inteligentes que diferencian que en la boleta electoral para escoger al próximo edil no se encuentra AMLO, Ricardo Anaya o José Antonio Meade. Al contrario, sólo hay dos opciones reales: la del retorno de la mafia de Cué con García Jarquín, o la de la verdadera izquierda que ofrecemos los miembros de #PorAmorAOaxaca. Juntos conquistamos la autonomía de la hoy Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca; juntos construimos la primera candidatura a la gubernatura de la izquierda partidista en 1992, de la mano del Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Heberto Castillo y Gilberto Rincón Gallardo; y juntos vamos a construir una ciudad que adopte políticas de seguridad pública que han funcionado en otras ciudades del país, basadas en la proximidad a los delitos a nivel de calle, negocios y casa habitación.

Desde hace más de una década, dediqué mi labor periodística a exhibir la incompetencia y podredumbres de Gabino Cué y su mafia. No me equivoqué; me costó ser el principal perseguido político de su desgobierno y a Oaxaca le generó seis años bajo el yugo un grupo político rapaz, corrupto hasta la médula y profundamente autoritario.

Hoy tampoco me equivoco: Oswaldo García le apuesta a que su incapacidad se esconda tras el logo de Morena y la popularidad de AMLO, al tiempo que la mafia Cué se prepara para regresar a espacios de poder detrás suyo.

Otro futuro es posible para la ciudad. En el debate entre candidatos organizado por el IESO el pasado viernes, quedó claro que cada día somos más las mujeres y hombres que le apostamos a la construcción de un Oaxaca de Juárez que ponga al peatón y el transporte público eficiente en el centro de las políticas de movilidad; que convierta a las agencias municipales en polos de desarrollo vinculados a la dinámica turística de la ciudad; que dote a los jóvenes de espacios de creación y expresión de sus capacidades artísticas; que garantice la certeza jurídica de las miles de familias que viven en la incertidumbre de sus predios y son víctimas de fraccionadores sin escrúpulos; que con su vocación democrática le apueste a la reconciliación y sea un activo para la solución de los profundos conflictos sociales de los que la capital es la caja de resonancia.

En contraparte, Oswaldo García exhibió su displicencia y lejanía de la sociedad, así como lo que considera la inevitabilidad de un triunfo que cree merecer y poder obtener sin tener una propuesta clara, coherente, consistente y en el peor de los casos con definiciones nocivas para la sociedad como su beneplácito a que el magisterio asfixie la vida cotidiana de los capitalinos. Posición profundamente irresponsable, cuando lo que nuestra ciudad necesita es un edil que, por la vía del diálogo, sea un actor para la contención de los movimientos sociales de forma que coexistan la paz social, la tranquilidad de los capitalinos y la dinámica económica de la ciudad con las demandas, muchas de ellas legítimas, del magisterio.

Iniciamos esta tercera semana de campaña #PorAmorAOaxaca con la certeza de que este arroz no se ha cocido. No se ha cocido porque Oaxaca no quiere el regreso de la mafia de Gabino Cué y los estamos convenciendo con propuestas, argumentos y trayectoria. Seguiremos caminando intensamente los barrios y colonias para encontrarte en las calles e invitarte a formar parte de este gran proyecto ciudadano en la búsqueda de una ciudad de derechos y libertades.

¿Alguien puede asegurar que esto ya está decidido?