INAUDITO-. Para quienes creen que los dirigentes políticos y partidistas del PRI no se dan cuenta que no se dan cuenta es totalmente ciertos, lo que se confirma con opiniones simuladoras y apaga fuegos de quienes han sido todo y han tenido casi todo, gracias a los cargos que les ha dado el PRI.

Con excepción de René Juárez Cisneros, los otros opinantes Emilio Gamboa Patrón y el oaxaqueño Ulises Ruíz Ortiz, no tienen calidad moral para quejarse, pues antes a todo dijeron que si al Presidente Peña Nieto, opinador unipersonal de las altas decisiones, como la designación de Enrique Ochoa en la presidencia del PRI y la unción del candidato José Antonio Meade.

Emilio Gamboa Patrón que lleva nueve años seguidos con altos ingresos como diputado federal y senador de la república, por la vía plurinominal para ir a la segura, presumió en su momento “platicar seguido” con su amigo el presidente Peña, pero seguro que nunca le contradijo ninguna de las decisiones tomadas para cambios en el PRI y la elección del candidato presidencial.

Por cierto Gamboa Patrón también es un “mirey” pues en su entidad natal su hijo sigue el camino de la política en distintos cargos, buscando alguno de elección. Cuando Gamboa Patrón dice que se dieron un balazo en el pie le pueden creer quienes desconocen su amplia carrera en el sector público, desde secretario particular de Miguel de la Madrid en los ochentas hasta ahora.

En cuanto al ex gobernador Ulises Ruíz Ortiz, también ha sido casi todo tanto en el PRI como en distintas áreas d gobierno estatal y federal. Cuando gobernador en su estado natal, la violencia alcanzó niveles preocupantes, además de ponerse en manos de la CNTE. Al oaxaqueño le falta calidad moral para opinar en este momento de lo que debe hacer el PRI para salir del hoyo.

A quien hay que reconocerle cuando menos valor civil y honestidad política es al actual presidente nacional tricolor René Juárez Cisneros, cuando pide unidad y evitar la autoflagelación que a nada conduce. Pero al guerrerense tendrían que hacerle caso los gobernadores priistas que cada vez son menos, así como los dirigentes sectoriales, sindicales y líderes camerales.

Lástima que muchos gobernadores todavía viven la etapa de la simulación o bien que sus colaboradores la practican y llevan a su jefe al precipicio electoral. Ejemplo acabado de ello es el estado de México que en plena campaña presidencial los operadores eran rechazados en las comunidades, con todo y estímulos, lo que seguramente no reportaron en tiempo y forma.

La soberbia sigue imperando en gobierno y partido.