El momento más sublime en la historia política del “populacherismo” (o populismo) latinoamericano, es —sin duda—, la impecable retórica de Eva Perón, quien a su hermosura y carisma, aunaba una habilidad verbal y emotiva fuera de serie.

Difícil, hallar en el mundo de los discursos políticos alguien con esa seductora capacidad de conexión con la masa como Andrés Manuel cuando se defendió del desafuero con aquel furioso, desafiante y terrible “yo acuso”, frente al cual Zolá, en el caso Dreyfus, se habría quedado mudo, para luego terminar el asunto del desafuero gritando a sus devotos en el Zócalo, los quiero desaforadamente. Pero eso es historia.

Ahora, en plena euforia, el candidato triunfante y próximo Presidente de la República ha explicado la necesidad de su programa estelar, la duplicación de las pensiones para los ancianos y ha dicho su monto calculado: 40 mil millones de pesos (indexados al salario mínimo).

Y ante la posible dificultad para financiarlo, si se diera el caso, el líder de Morena ha dicho: “nos quedaríamos hasta sin camisa, pero lo vamos a cumplir.”

“SDP.-Andrés Manuel López Obrador reiteró que va a alcanzar el presupuesto para todos los programas sociales que prometió en campaña, como son apoyo a jóvenes, pensiones a los adultos mayores y a las personas con discapacidad.

“Aunque nos quedemos sin camisa” dijo el virtual presidente electo tras sostener un encuentro con integrantes del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), en la que ellos también se habían comprometido en apoyarlo”.

Y esa alusión a la camisa, me recordó a quienes no la tienen. No por similitudes populistas; no, de ninguna manera, pero sí como uso retórico de una imagen.

Y me di a buscar un apabullante discurso de Eva Perón, cuyos párrafos centrales (“Discursos”, Beers & Politicas”), reproduzco. Cualquier similitud con palabras, calificativos, hechos y definiciones políticas actuales o de otro tiempo, es una pura coincidencia.

“…Otra vez estamos aquí reunidos los trabajadores y las mujeres del pueblo; otra vez estamos los descamisados en esta plaza histórica del 17 de octubre de 1945 para dar la respuesta al líder del pueblo, que esta mañana, al concluir su mensaje dijo:

“— Quienes quieran oír, que oigan, quienes quieran seguir, que sigan”.

“Es el pueblo trabajador, es el pueblo humilde de la patria, que aquí y en todo el país está de pie y lo seguirá a Perón, el líder del pueblo, el líder de la humanidad, porque ha levantado la bandera de redención y de justicia de las masas trabajadoras; lo seguirá contra la opresión de los traidores de adentro y de afuera, que en la oscuridad de la noche quieren dejar el veneno de sus víboras en el alma y en el cuerpo de Perón, que es el alma y el cuerpo de la patria.

“Pero no lo conseguirán como no han conseguido jamás la envidia de los sapos acallar el canto de los ruiseñores, ni las víboras detener el vuelo de los cóndores. No lo conseguirán, porque aquí estamos los hombres y las mujeres del pueblo, mi general, para custodiar vuestros sueños y para vigilar vuestra vida, porque es la vida de la patria, porque es la vida de las futuras generaciones, que no nos perdonarían jamás que no hubiéramos cuidado a un hombre de los quilates del general Perón, que acunó los sueños de todos los argentinos, en especial del pueblo trabajador.

“Yo le pido a Dios que no permita a esos insectos levantar la mano contra Perón, porque ¡guay de ese día!

“Ese día, mi general, yo saldré con el pueblo trabajador, yo saldré con las mujeres del pueblo, yo saldré con los descamisados de la patria, para no dejar en pie ningún ladrillo que no sea peronista.

“Porque nosotros no nos vamos a dejar aplastar jamás por la bota oligárquica y traidora de los vende patrias que han explotado a la clase trabajadora, porque nosotros no nos vamos a dejar explotar jamás por los que, vendidos por cuatro monedas, sirven a sus amos de las metrópolis extranjeras; entregan al pueblo de su patria con la misma tranquilidad con que han vendido el país y sus conciencias; porque nosotros vamos a cuidar de Perón más que si fuera nuestra vida, porque nosotros cuidamos una causa que es la causa de la patria, es la causa del pueblo, es la causa de los ideales que hemos tenido en nuestros corazones durante tantos años.

“Hoy, gracias a Perón, estamos de pie virilmente. Los hombres se sienten más hombres, las mujeres nos sentimos más dignas, porque dentro de la debilidad de algunos y de la fortaleza de otros está el espíritu y el corazón de los argentinos para servir de escudo en defensa de la vida de Perón”.